El aumento de los combustibles por la tensión en Medio Oriente impulsó los precios y complica al Banco de Inglaterra, que enfrenta un escenario de incertidumbre económica.
La inflación en Reino Unido volvió a acelerarse en marzo y llegó al 3,3% interanual, el nivel más alto en lo que va de 2026. El dato, informado por la Office for National Statistics, reflejó principalmente el fuerte impacto del encarecimiento de los combustibles tras la escalada del conflicto en Medio Oriente.
El aumento de la energía explicó gran parte de la suba, con los combustibles registrando su mayor incremento en más de tres años. Esto se trasladó a distintos sectores de la economía, en especial al transporte, donde los precios subieron un 4,7% interanual, marcando su nivel más alto desde fines de 2022.
Además, también se registraron aumentos en vivienda, servicios para el hogar y alimentos, mientras que la inflación subyacente —que excluye energía y productos frescos— se ubicó en 3,1%, mostrando una leve desaceleración pero todavía por encima de los objetivos oficiales.
El dato complica al Banco de Inglaterra, que deberá definir si mantiene tasas altas para contener la inflación o si comienza a flexibilizar su política para evitar una mayor desaceleración económica. Analistas advierten incluso sobre el riesgo de un escenario de estanflación en los próximos meses.





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