La caída del empleo registrado representa hoy uno de los principales talones de Aquiles del programa de estabilización económica. A pesar de los logros en el control de la inflación y del déficit fiscal, el sector laboral formal continúa registrando pérdidas que comprometen la viabilidad política y social del ajuste.
Este panorama sugiere que las medidas implementadas hasta el momento, si bien necesarias para contener la crisis macroeconómica, no resultan suficientes para generar un contexto favorable para el crecimiento y la creación de empleo. Los especialistas advierten que sin intervenciones adicionales, el empleo seguirá siendo la asignatura pendiente.
Las propuestas que concentran mayor consenso entre los analistas incluyen, en primer lugar, una reforma del sistema previsional capaz de modernizar el esquema de pensiones y liberar recursos para otros usos. En segundo término, una baja significativa de los impuestos que pesan sobre las empresas, con el objetivo de mejorar su margen operativo y su disposición a invertir. En tercer lugar, una ampliación del crédito disponible en el sistema financiero, particularmente para pequeñas y medianas firmas que hoy acceden con dificultad al financiamiento.
La importancia de estas tres líneas radica en que atacan problemas estructurales diferentes pero complementarios. Mientras la reforma previsional busca mejorar las finanzas públicas, la baja tributaria y la expansión crediticia apuntan directamente a fortalecer la actividad productiva privada.
Sin esta combinación de medidas, los analistas advierten que el empleo podría seguir deteriorándose, socavando los logros alcanzados en otras áreas de la economía. Por ello, la próxima fase debe priorizar estas reformas como condición sine qua non para una estabilización verdaderamente sostenible.
Imagen: Mohamed hamdi / Pexels – Con informacion de Ámbito






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