La contracción del consumo masivo se profundizó en agosto con una merma del 4,9% respecto al mismo mes del año anterior, extendiendo una racha de nueve meses consecutivos de desempeño negativo. El retroceso refleja las dificultades que enfrentan los argentinos para sostener su capacidad de compra ante un poder adquisitivo en franco deterioro.

La caída afecta principalmente a dos pilares de la economía doméstica: el consumo de bienes masivos y la demanda de servicios. Ambos segmentos muestran la presión que ejerce la contracción de ingresos reales sobre los patrones de gasto de las familias, quienes reducen compras de productos esenciales y recurren a menos servicios.

En contraposición, el panorama no es completamente uniforme. El sector financiero y algunos rubros específicos de la economía registraron movimientos de reactivación, aunque con alcance limitado. Estas islas de recuperación resultan insuficientes para modificar la trayectoria general de contracción que caracteriza al consumo interno.

La persistencia de nueve meses de caídas consecutivas evidencia un ciclo prolongado de debilidad en la demanda interna. Esta situación compromete la capacidad de la economía para impulsar recuperación mediante el gasto de consumidores, un factor decisivo en la dinámica económica argentina. La combinación de menor poder adquisitivo y contracción generalizada del consumo masivo mantiene el escenario económico doméstico bajo presión, con perspectivas restringidas para una pronta reversión de la tendencia.

Imagen: Tima Miroshnichenko / Pexels – Con informacion de Ámbito

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