La proyección económica de JP Morgan para Argentina se tornó aún más conservadora. El banco recortó su estimación de crecimiento del PBI a apenas 1,5% para 2026, evidenciando un panorama de debilidad generalizada en la actividad.

Según el análisis de la entidad, Argentina seguirá enfrentando presiones que limitarán su capacidad de expansión. El consumo de los hogares permanecería deprimido, el empleo enfrentaría desafíos, la industria mostraría signos de contracción y la construcción continuaría bajo presión. En conjunto, estos elementos configuran un escenario donde los vientos en contra dominan las perspectivas de corto plazo.

El ajuste de JP Morgan a la baja es significativo y expresa preocupación sobre la trayectoria de mediano plazo de la economía argentina. Una expansión de apenas 1,5% anual sería insuficiente para generar dinámicas de recuperación sostenida en empleo y poder adquisitivo.

Las cifras proyectadas por el banco estadounidense pintan un cuadro de estancamiento relativo. Con consumo débil, el sector servicios y el comercio minorista enfrentarían limitaciones. La industria, fundamental para la exportación y la sustitución de importaciones, no tendría impulso suficiente. Mientras tanto, la construcción—históricamente anticíclica en momentos de recuperación—seguiría deprimida, lo que impactaría también en empleo y demanda de insumos.

Este pronóstico más sombrío de JP Morgan se alinea con la tendencia de organismos multilaterales a revisar a la baja sus expectativas sobre el desempeño de Argentina. Las proyecciones contraídas sugieren que los analistas no esperan cambios significativos en las restricciones que hoy limitan el crecimiento, sean estas de demanda, financieras o de oferta.

Para las autoridades económicas, estos números refuerzan la urgencia de implementar medidas que reviertan las dinámicas negativas en consumo, empleo e inversión privada.

Imagen: Monstera Production / Pexels – Con informacion de El Economista

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