El comercio minorista de pequeñas y medianas empresas atraviesa un momento de estancamiento. De acuerdo con un reciente informe, las ventas pyme crecieron apenas 0,3% en septiembre comparado con el mismo mes del año anterior, un incremento prácticamente nulo que refleja la debilidad del consumo interno.
El panorama se complica cuando se analiza el desempeño acumulado. En los primeros nueve meses del año, el sector registra una caída del 2,1% respecto del mismo período de 2025, lo que evidencia la presión sostenida sobre el comercio tradicional.
La comparación mensual también resulta preocupante. Las ventas retrocedieron 1,2% en relación a agosto, mostrando que la leve recuperación interanual no logra compensar la debilidad de corto plazo. Este movimiento descendente sugiere que el consumo continúa enfrentando limitaciones importantes.
Un aspecto destacable es la concentración de compras. Los consumidores mantienen su enfoque en productos de primera necesidad, priorizando gastos esenciales por sobre otras categorías. Este patrón de comportamiento refleja la cautela y las restricciones presupuestarias que caracterizan al momento actual.
En contraste, el canal digital muestra un dinamismo relativo. Las ventas online crecieron 19,4% en términos interanuales, consolidando la tendencia de migración hacia el comercio electrónico. Este crecimiento, aunque significativo en términos porcentuales, ocurre en un contexto donde el consumo general permanece deprimido.
Los datos ponen de relieve las dificultades que enfrentan las pequeñas y medianas empresas del sector minorista, que no logran recuperarse a pesar del paso de los meses. La persistencia de la caída acumulada, junto a la volatilidad mensual, sugiere que la demanda agregada continúa bajo presión y que los sectores de mayor discrecionalidad siguen rezagados frente a los básicos.
Imagen: olia danilevich / Pexels – Con informacion de Ámbito






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